Comienza la aventura, parte I
Enfrentemos la realidad. Si has venido leyendo el contenido de esta web en el orden sugerido desde el home, sin duda te encuentras en una situación bien delicada. La vida te ha puesto en frente la decisión más importante de tu vida; esto es más serio que escoger la carrera que vas a estudiar, la persona con la que te vas a casar, o el empleo en el que te vas a desempeñar. Y espero ponerlo tan claro en este texto que no te quede la menor duda.
Verás, hasta este día que estás leyendo esto por primera vez, has vivido la vida a tu manera ya sea inspirado por otros o por mera intuición. Sea como fuere, has estado persiguiendo anhelos y deseos (propios o ajenos, no importa); intentando llenar vacíos y saciar necesidades (legítimas o creadas, no importa); lidiando con tus heridas emocionales (profundas o superficiales, reconocidas o no, ¿acaso importa?... están allí y duelen). Todo esto lejos de tu Creador en un camino en el que tu corazón ha tenido que hacer sus mejores movimientos para poder sobrevivir.
No, no es ni remotamente exagerado lo que estamos diciendo. Desde el momento en que nacemos llegamos a un mundo en guerra, obviamente no es la misma guerra a la que nos tiene acostumbrados toda la parafernalia ridícula hollywoodense llena de apariencias mentirosas que no reflejan nada de lo que realmente está sucediendo. Lo verdaderamente grave y mortal sucede en el interior, allí donde nadie ve, donde no hay testigos, donde todo se puede ocultar debajo de una sonrisa como la mugre que se esconde debajo de un tapete para que la visita no la note, para que nadie sospeche que algo anda mal.
Jhon Eldredge lo describe perfectamente en su libro Salvaje de Corazón: “Mire a su alrededor, ¿qué observa? ¿Qué ve en las vidas de los hombres con quienes trabaja, vive o va a la iglesia? ¿Están llenos de libertad apasionada? ¿Luchan bien? ¿Están sus mujeres profundamente agradecidas por lo bien que las han amado sus hombres? ¿Están sus hijos radiantes de afirmación? La idea es caso risible, si no fuera tan trágica. Los hombres han sido eliminados a derecha e izquierda. Esparcidas por el vecindario yacen las vidas destrozadas de hombres y mujeres que han muerto a nivel del alma por las heridas que han recibido […] muchos otros están vivos pero gravemente heridos. Intentan arrastrarse hacia adelante, pero pasan grandes trabajos para lograr organizar sus vidas […] Usted conoce a otros que ya están cautivos, languideciendo en prisiones de desesperación, adicción, ociosidad o aburrimiento. Han perdido el corazón”.
¡Esta es la aventura! La batalla por el corazón del ser humano. La batalla por tu propio corazón. ¿Y por qué es tan importante? Porque es allí donde está quien realmente eres. Si no estás viviendo desde ahí y más bien estás viviendo lejos de ahí, debes saber que eres mucho más de lo que eres en este momento. En tu corazón está tu genuina identidad, quien en realidad estás llamado a ser; bajo esa montaña de hipocresía, máscaras, fingimientos y falsas identidades está la verdadera creación del Fabricante, tal cual como Dios te concibió.
Ahora, Él es el único que tiene los planos originales, el mapa que lleva directo al centro de tu corazón. Su presencia se hace absolutamente necesaria en esta expedición. Recuerda que el Fabricante no entrará a nuestras vidas por la fuerza, debe ser invitado. Solo cuando aceptamos que al ser pecadores estamos condenados a una existencia lejos de nuestro Creador, y que por el sacrificio de Jesús en la cruz y su resurrección fuimos perdonados y reconciliados para tener vida junto al Fabricante, es que comienza nuestra aventura.
Te dije que estabas en una situación delicada. ¿Puedes verlo? Estamos hablando de la posibilidad de vivir desde lo que realmente fuimos creados para ser. Es tan grande que es difícil de entender. Mira, yo podría decirte que aceptes a Jesús en tu corazón, hagas una oración de unas cuantas líneas, compres una Biblia y busques donde congregarte, apagar mi ordenador e irme a descansar; pero sé que esa muy probablemente sería la estocada final a lo poco que quizá quede de tu corazón. Estaría privándote de lo más importante, de la posibilidad de conocer, aunque sea a través de estas letras, la aventura que es ir tras el rescate de lo que verdaderamente eres de la mano de tu Creador.