Retomando el sendero
Antes de entrar en materia hay algo que debes hacer: trata de sacar de tu mente, o al menos, de aislar en tu mente la palabra religión y todo lo que tenga que ver con eso. Sé que será muy difícil pero hay que intentarlo si queremos tener algo de éxito en lo que sigue. La religión es el hombre buscando a Dios a la manera del hombre, y por eso no ha dado resultado.
Si queremos entrar en una relación con el Fabricante debemos hacerlo a Su manera y el primer paso es la humildad. Así de simple es retomar el sendero que hemos perdido. No tenemos que ser buenos, ni mejorar nuestro comportamiento, ni corregir nuestro vocabulario. No hay una lista de cosas ‘santas’ que debemos incorporar a nuestra rutina, eso sería actuar bajo nuestra propia lógica.
Dios quiere saber si estás en el momento de reconocer que lo necesitas. Todos tenemos un momento, todos tenemos un tiempo en el que llegamos a esto, a reconocer que lo necesitamos, que en este vivir en función de nuestros deseos egoístas no nos ha bastado nuestro conocimiento, ni nos han funcionado las estrategias, y nuestra fuerza simplemente no ha sido suficiente. La clave está en no dejar pasar ese momento.
Puede que este no sea tu tiempo de entrar en una relación con el Fabricante, o quizá este es tu momento de retomar el sendero que te lleve nuevamente a la presencia de tu Creador y después decidas seguir tu propio camino (a tu manera, ¿recuerdas?).
Sea cual sea el escenario, el momento de reconocer que necesitamos la presencia de Dios en nuestras vidas llegará para cada ser humano. Para algunas personas será más fácil que para otras aceptarlo. Hay quienes vienen cargando con este deseo de reconocer que simplemente ya no pueden más; hay otros, en cambio, en los que será necesario que aflore el cansancio, las cargas deberán hacerse cada vez más insoportables y las heridas del alma tendrán que sangrar aún más.
Lo que importa es que al final podamos agachar la cabeza y en humildad aceptar que existe un propósito que supera nuestros planes, que no todo se trata de lo que queremos y cómo lo queremos, que el rumbo que le estamos dando a nuestras vidas no fue el planeado para nosotros, que estamos equivocados. Solamente esta actitud nos permitirá retomar el sendero que nos llevará de regreso a la puerta del Fabricante.