Género: necesidades
Necesidades del género masculino
El hombre necesita respeto. El varón necesita saber que tiene lo que se requiere para llevar a cabo las funciones que tiene por diseño de creación. Si una mujer o unos hijos no dan crédito a la capacidad que tiene un hombre para ser cabeza, protector o proveedor, lo están destruyendo. Las bases de su masculinidad comenzarán a resentirse hasta que la estructura se viene abajo. Lo que queda es frustración, pasividad o violencia. Sin importar la edad, el hombre necesita sentir que aunque se equivoque y tenga que corregir muchas cosas, los suyos tienen su voto de confianza puesto en él, en su diseño, en su fuerza.
El hombre necesita compañerismo. Para el varón es muy importante sentirse acompañado en aquellas cosas que le gusta hacer. Puede ser una compañía activa, participante, o puede no serlo. Simplemente la presencia de alguien que desee pasar tiempo compartiendo sus gustos. Una mujer que sepa sobre esta necesidad, no volvería a rechazar la invitación de su hombre a ver un partido de fútbol, o a llenar un crucigrama, o a compartir algo que le guste a él, siempre y cuando sea algo moralmente correcto.
El hombre necesita sexo. El encuentro sexual es un momento en que la belleza y la vulnerabilidad de la mujer incitan al hombre a expresar su fuerza. Es una necesidad porque el hombre no encontrará una oportunidad más tangible para ofrecer su fortaleza que ese momento. Es la expresión de su diseño, él es necesario, su fuerza es requerida.
Necesidades del género femenino
La mujer necesita amor incondicional. Esto es mucho más que una cena romántica con rosas, vino y luces bajas. Amar incondicionalmente a una mujer está mucho más relacionado con la guerra, con tener que morir a los propios gustos, con tener que renunciar a 5 minutos más de sueño placentero para prepararle el desayuno, con dejar al lado el tiempo de televisión para escucharla, con matar cualquier deseo de una aventura amorosa para verla como la única mujer en la vida. Esto es pelear. Amar es servir, es cuidar. Sin importar la edad, una mujer necesita sentir que su belleza, que su vulnerabilidad es suficiente para que el hombre lo dé todo por ella.
La mujer necesita comunicación. No se trata de un monólogo femenino, se trata de que el varón retroalimente lo que ella dice… se trata de una conversación. La mujer necesita un interlocutor para desahogar sus emociones, sus sentimientos, sin que este esté intentando dar respuestas o soluciones todo el tiempo. En muchas ocasiones la mujer sólo quiere ser escuchada, sólo quiere comunicación.
La mujer necesita afecto. La belleza de la mujer se expresa a través de un espíritu dulce y apacible. Sin embargo, esta expresión requiere de una atmósfera que sea compatible con su belleza, que alimente ese espíritu apacible. Por eso la mujer necesita afecto. Un hombre debe ser capaz de ofrecer su fuerza en forma de caricias, abrazos, detalles delicados y momentos de suave ternura.