Temperamento
No hay nada más destructivo que un temperamento fuera de control. Así como los ríos cuando se salen de su cauce pueden arrasar pueblos enteros, un temperamento sin regulación es capaz de arrasar un matrimonio, echar a perder un empleo, arruinar la vida a otras personas… en pocas palabras, causar daños irreparables.
Pero, ¿qué es el temperamento? Para comenzar, hay que decir que todos somos la mezcla de dos emociones: ira y temor. Por eso hay personas que explotan en rabietas impresionantes y fuera de control, mientras que otras se ven encerradas en una pelea contra sus indecisiones e inseguridades por miedo al error. Hay quienes se sienten capaces de superar cualquier obstáculo sin importar qué tan grande parezca ser; otros, en cambio, se paralizan ante la duda más pequeña.
¿Por qué hay personas extrovertidas y otras introvertidas?, porque el primer grupo maneja altos niveles de ira, mientras que el segundo se mueve más en el temor. ¿Cuál es mejor?, ninguno. Cada quien tiene el porcentaje que necesita de estas dos emociones. Hace parte de nuestra esencia, de aquello que nos hace especiales e irrepetibles como nuestra huella dactilar o nuestra manera de escribir… no hay manera de que haya otro igual.
Ahora, esta mezcla de ira y temor es lo que llamamos temperamento, e influye todo lo que pensamos, sentimos y hacemos. ¿Por qué te da miedo hablar en público?, ¿por qué eres tímido o temido por las mujeres?, ¿por qué hablas sin pensar primero?, ¿por qué te gusta ser el alma de la fiesta, o por qué anhelas serlo y no lo eres?, ¿por qué le tienes miedo al cambio?, ¿por qué eres tan orgulloso, o te cuesta tanto trabajo perdonar?, ¿por qué te deprimes o te entristeces tan fácil?
Estas preguntas y tantas otras que nos podamos hacer con respecto a nuestra manera de pensar, de sentir y de hacer, están relacionadas con nuestro temperamento. Es decir, que las soluciones a muchas preguntas que nos hemos hecho sobre nosotros mismos las hemos estado buscando afuera, y hay personas que ante la imposibilidad de hallar esas respuestas han buscado refugios esperando encontrar algo de reposo, de descanso, de alivio.
Sí, estamos hablando de adicciones, de esos malos hábitos que nos proveen un alivio temporal a cambio de que los alimentemos a tal punto que no los podamos dejar. Es muy triste ver el potencial que hay en cada persona, ese potencial que ha nacido contigo, que te ha sido dado para alcanzar cosas que tal vez nunca se han cruzado por tu mente, atrapado, encadenado a una adicción, cuando gran parte de la solución está en nosotros mismos.
Esto debe resaltar la importancia de conocer qué temperamento tienes, qué fortalezas tiene, qué debilidades tiene. Desconocer el temperamento es como convivir con el peor de los enemigos. Tim LaHaye, en su libro temperamentos controlados por el Espíritu, define al temperamento como “la fuerza invisible que yace bajo la superficie de toda acción humana, fuerza que puede destruir a una persona normal y útil a menos que se le discipline y dirija”.
Sin embargo, no podemos disciplinar o dirigir algo que no conocemos.