Tipos de temperamento
Como mencionamos en la sección anterior, todos somos la mezcla de dos emociones: ira y temor. Esto es a lo que llamamos temperamento e influye en todo lo que pensamos, sentimos y hacemos. Con base en lo anterior, es fácil concluir que nuestro temperamento impacta todos los días de manera positiva o negativa nuestras relaciones interpersonales, que es el campo principal en el que se desenvuelve todo ser humano.
Si no te la llevas bien con tu jefe, o no te soportas a un compañero de trabajo, o estás experimentando dificultades para relacionarte con algún miembro de tu familia, o estás teniendo problemas de comunicación con tu pareja, muy probablemente esté relacionado con tu temperamento y el de los demás. Al desconocer nuestro temperamento damos oportunidad para que sus debilidades gobiernen nuestra vida y por ende afecten nuestras relaciones.
Ahora, existen 4 tipos de temperamento: 2 en los que predomina la ira y 2 en los que predomina el temor. Cada uno tiene sus propias fortalezas y sus propias debilidades, y aunque todos tenemos un poco de cada uno, debemos saber en qué proporción, pues de esta manera nos daremos cuenta qué debilidades corregir y qué fortalezas aprovechar.
Por lo tanto, es importante saber que en los temperamentos en los que la ira se mueve con mayor libertad son en el Colérico y el Sanguíneo, mientras que el temor encuentra mayor espacio en el Flemático y el Melancólico.
Colérico
Emoción alta: La ira
Temor básico: Que se aprovechen de él
Reacción frente al conflicto: Explota y exige
Es el temperamento más explosivo de todos. Con mucha frecuencia permite que la ira tome el control de la situación, y si bien le funciona como una gasolina que lo lleva a conquistar muchas de sus metas, también lo lleva a atropellar, herir o lastimar a muchas personas. Es un gran líder, generador de ideas e iniciativas al que las adversidades no asustan sino estimulan. El miedo brilla por su ausencia, por lo que es arriesgado y arrojado.
Un fragmento del libro Temperamentos controlados por el Espíritu, de Tim LaHaye lo describe como un temperamento rápido para reconocer las oportunidades e igualmente rápido para diagnosticar la mejor manera de aprovecharlas. Cuenta con una mente bien organizada pero le aburren los detalles. No es dado al análisis sino, más bien, a rápidas y casi intuitivas estimaciones; de ahí que tenga la tendencia de mirar hacia la meta tras la cual va corriendo sin fijarse en los hoyos y obstáculos que pudiera haber en su camino.
Fortalezas: Aventurero, competitivo, arriesgado, decidido, directo, innovador, persistente, solucionador de problemas, orientado a resultados, iniciador, enérgico, tenaz, atrevido, argumentador, audaz, dirigente, independiente, eficiente, práctico, alto sentido de valía personal, activo, toma de decisiones.
Debilidades: Trabajador compulsivo, odia las rutinas y los detalles, abuso de posición, demasiado controlador (mandón), terco, es muy exigente (estándares muy altos), no sabe tratar a los demás, busca imponerse a pensamientos y sentimientos (voluntarioso), inflexible y rígido, impaciente, agresivo y orgulloso.
Sanguíneo
Emoción alta: Optimismo
Temor básico: El rechazo social
Reacción frente al conflicto: Explota y ataca
Sin lugar a duda es el más alegre de todos los temperamentos. Le gusta ser el alma de la fiesta, disfruta siendo el centro de atención con su buen humor, sus chistes y comentarios graciosos. Citando nuevamente lo que dice Tim LaHaye acerca de este temperamento: “su manera de ser sin ataduras, aparentemente excitante y extrovertido, provoca la envidia de los tipos temperamentalmente más tímidos”.
Es precisamente debido a esta explosión emocional que lo lleva a ser principalmente el emisor en toda interacción con los demás, que no se desempeña muy bien a la hora de escuchar. El sanguíneo pierde fácilmente la concentración en su interlocutor cunado se encuentra en una posición pasiva y aprovecha cualquier oportunidad para retomar la conversación y terminar hablando de sí mismo. No es un buen confidente, pues a menudo está más interesado en hablar que en escuchar.
Fortalezas: Carismático, seguro, convincente, entusiasta, emocional y expresivo, inspirador, optimista, persuasivo, popular, divertido, sociable, confiable, vivaz, compasivo, espontáneo, alegre, muy flexible.
Debilidades: No atiende a los detalles (poca concentración), confianza indiscriminada en la gente, adulador, interrumpe y contesta por otros, desorganizado, indisciplinado, impulsivo, manipulador, reactivo (ataca a las personas y sus ideas), condena a los demás, vanidoso, habla demasiado.
Flemático
Emoción alta: No emocional
Temor básico: Pérdida de estabilidad
Reacción frente al conflicto: Reprime y complace
Flema quiere decir sin emoción. No es que estas personas carezcan de emociones, sino que las tienen bajo control. El flemático es el temperamento más reflexivo, se dice que si se quiere convencer de algo a una persona flemática no hay que apuntar a sus emociones sino a sus pensamientos; hay que darle razones lógicas.
Es un temperamento muy centrado, con los pies sobre la tierra. Se caracteriza por su lealtad y respaldo a grandes causas. No le gusta figurar ni ser el centro de atención, lo que le facilita guardar silencio y escuchar, “pero cuando las circunstancias se lo imponen resulta ser un líder sumamente capaz. Ejerce un efecto conciliador sobre los demás y es por naturaleza un pacificador” (Temperamentos controlados por el Espíritu, Tim LaHaye).
Otra característica de este temperamento es que evita verse envuelto en los problemas de los demás o participar en planes o iniciativas que lo saquen de su zona de comodidad, esto lo hace parecer apático con una alta tendencia a ser un espectador de la vida.
Fortalezas: Amigable, amistoso, buen oyente, paciente, relajado, sincero, estable, leal, jugador de equipo, comprensivo, modesto, complaciente, amable, dócil, da soporte (aconseja), apacible, reflexivo.
Debilidades: Tolera las cosas aunque le desagraden (no confronta), aparenta estar de acuerdo con los demás, posesivo, inseguro, dificultad para interactuar en diversas situaciones (indeciso), resiste al cambio injustificado, no demostrativo, despreocupado (parece poco comprometido), inflexible.
Melancólico
Emoción alta: Miedo
Temor básico: Que critiquen su trabajo
Reacción frente al conflicto: Reprime y evita
Es quizá el temperamento más apegado a las normas y a su cumplimiento, tanto, que con frecuencia pone unos estándares tan altos que ni él mismo puedo satisfacerlos, lo que le trae frustración y enojo. Se caracteriza por ser analítico y perfeccionista, y muestra altos niveles de madurez frente a los otros temperamentos. Estas personas se toman la vida muy en serio, a veces más de lo que deberían.
Tim LaHaye lo define como alguien “inclinado por naturaleza a ser introvertido, su humor es cambiante porque habitualmente lo dominan sus emociones. A veces su disposición de ánimo lo lleva hasta el éxtasis y lo hace actuar como un extrovertido. Pero en otras ocasiones anda triste y deprimido y, durante esos periodos, se retrae y se vuelve antagónico”.
Fortalezas: Analítico, concienzudo, cordial, diplomático, altos estándares (perfeccionista), maduro, paciente, investigativo, discreto, constante, acertado, precavido, cauteloso, objetivo, lógico, organizado, serio, sensible, persistente, controlado, detallista.
Debilidades: Inflexible, rígido, es defensivo cuando lo critican, mantiene sus pensamientos para sí mismo (parece frío y distante), se retira de los demás y de situaciones indeseables, se deprime fácilmente, indeciso, se estanca en los detalles, tiende a aplazar las cosas, miedoso, pesimista, demasiado crítico consigo mismo y con los demás, tiene mala imagen de sí mismo.
Para este momento, y después de haber leído la descripción de cada temperamento, puede que logres inferir cuál es el tuyo, o quizá estás un poco más confundido que antes de conocer acerca de este tema. Sea cual sea tu situación, lo más importante es matar la duda, por eso ponemos a tu disposición el siguiente test para que sepas cuál es el temperamento que predomina en ti.