Talentos
Cada uno de nosotros nació con la capacidad de alcanzar la excelencia en algo. Entender esto puede determinar el rumbo de la vida de una persona; en especial, si cree que no es buena para algo, que no hay alguna clase de destreza en ella, que no tiene nada para ofrecer. Todos los seres humanos contamos con una o varias habilidades por naturaleza.
Si quieres convencerte, echa un vistazo a las personas que te rodean y seguramente encontrarás a algunos que son especialmente coordinados para bailar o para hacer algún deporte; otros, en cambio, serán buenos para resolver problemas en los que tengan que sumar, restar, dividir y hasta dominar complejas ecuaciones; habrá quienes se hacen entender fácilmente ya sea por medio de una carta o de un discurso hablado; o puedes encontrarte con alguien que sea bueno para tocar guitarra y afinado para cantar; quizá ya conoces a alguien que sienta tal afinidad por la naturaleza que sea capaz de dar abrigo a todos los gatos callejeros de la ciudad, e incluso, esté dispuesto a dar su vida por el medio ambiente.
A esta habilidad para hacer algo en una determinada área de nuestra vida, es a lo que llamamos talentos o inteligencias múltiples. Nacen con cada uno de nosotros, son una característica preinstalada en nuestro ser. Para decirlo en otras palabras, nosotros no tenemos a los talentos… ellos nos tienen a nosotros, por eso hacen parte de nuestra esencia, son parte de aquello que nos hace diferentes a los demás, que nos hace únicos sobre este planeta.
Los talentos deben ser identificados, aceptados y cultivados. Todo esto hace parte de conocer los ingredientes con los que fuimos creados. Debido a que estas habilidades están tan integradas a nosotros, a menudo se nos dificulta identificarlas, pues en la mayoría de los casos el talento se expresa con tanta naturalidad que no podemos creer que eso sea algo especial.
La sicología moderna ha identificado la existencia de 8 clases de talentos o inteligencias, y si bien todos tenemos un poco de cada una, hay una o varias de ellas que predominan, que rigen, que resaltan en nuestro ser. Esto no quiere decir que haya unas inteligencias más importantes que otras, simplemente en cada uno de nosotros resaltan aquellas que por diseño son necesarias para cumplir con nuestro propósito de existencia. Einstein no era más inteligente que Michael Jordan, sólo tenía otro tipo de inteligencia o talento distinto.
Por eso, debemos evitar caer en el error de pretender desarrollar las 8 inteligencias. Nuestros sistemas educativos nos animan a querer ser buenos en todo, al punto que si nos va mal en matemáticas, pero tenemos un gran talento para la literatura, lo que se nos refuerza son las matemáticas. Esta tendencia no sólo es peligrosa porque nos impide apreciar nuestras fortalezas por encima de nuestras debilidades, sino también porque nos estimula a buscar la autosuficiencia, que es muy dañina para vivir en sociedad, pues ¿si soy bueno en todo, para qué necesito de los demás? No podemos vivir como llaneros solitarios.
Nunca lograremos desarrollar las 8 inteligencias a plenitud. Dedicar nuestras energías en ello, solo nos hará gastar mal el tiempo, el dinero y el esfuerzo que podríamos dirigir a alcanzar nuestro máximo potencial en aquello en lo que realmente somos buenos. Conocer nuestra esencia implica aceptar que así como tenemos fortalezas también tenemos debilidades.
Debemos desarrollar el hábito de enfocarnos en desplegar aquellos talentos que predominan en nosotros, es decir, en nuestras fortalezas. En el siguiente tema encontrarás cuáles son estas 8 clases de inteligencias y de qué se trata cada una. También ponemos a tu disposición un enlace en el que encontrarás un test que te permitirá saber cuáles son esos talentos que por naturaleza predominan en ti.